viernes, 21 de marzo de 2008

21 de marzo

Por costumbre, por formación o por creencia, siempre he tenido a Dios muy cerca de mi. No soy de los que rezo a diario, no soy de los que me confieso, pero tal vez la edad o la madurez son los que me han hecho entender que gracias a El todo se puede. Nunca me ha faltado nada ni en lo material ni en lo espiritual. Cuando creo que se me cierra una puerta, El se encarga de hacerme ver que hay otras que se abren más adelante. Cuando he tenido problemas me he aferrado a El y siempre me ha ayudado a enfrentar los problemas. Hoy más que nunca me siento cerca. He cambiado, ya que antes rezaba para que se hiciera lo que yo quería o necesitaba. Hoy lo único que pido a diario, aparte pedir por mis hijas y por ti, es que me de la humildad suficiente para aceptar SU voluntad. Gracias a Dios, el Padre Nuestro tiene un nuevo sentido para mi y sé que se hará lo mejor para mi vida

No hay comentarios: